La fuerza de voluntad


Durante años he lidiado con la creación de hábitos y rutinas. Supongo que todos pasamos por eso. La razón por la que comencé a interesarme en estos temas es justo porque había aspectos de mi vida que me interesaba cambiar y no podía encontrar realmente la manera de ser constante con algo. Este concepto de la fuerza de voluntad y la disciplina me parecían una idea casi mágica, algo que uno tenía que conjurar de la nada. No es tangible. Sentía que no estaba conectado a mis metas y objetivos en el sentido de que eso estaba claro y eso no era motivación suficiente para actuar.


Pensaba honestamente que la fuerza de voluntad y disciplina no estaban en mi control y no dependía de mí si sucedía o no. Así que tuve que analizar mi comportamiento y decidí que estos conceptos no iban a existir en mi desarrollo personal.

Determinar que la fuerza de voluntad y la disciplina no iban a ser parte de la ecuación en la creación de un hábito fue clave. Concluir que simple y sencillamente no hay forma de que haga algo que no me gusta de manera repetida. Perdonarme y entender que eso no me hacía menos valioso ni menos persona. Quitar la fuerza de voluntad de la ecuación me obligó entonces a ser técnico y metódico, y enfocarme en un proceso de prueba y error en la creación de rutinas hasta que sea sustentable. Ver al error como parte del proceso quitó el sentimiento de derrota, y al no poder concluir que lo que me faltaba era fuerza de voluntad, tampoco podía establecer que el intento había concluido.


Empecé a darme cuenta que en el proceso de prueba y error, el factor “fuerza de voluntad” jugaba un rol de excusa para determinar que el intento había sido un fracaso, porque todavía me faltaba eso. Me decía a mi mismo: “como te falta fuerza de voluntad no te paras a las 5am, como te falta fuerza de voluntad no vas al gimnasio diario, como te falta fuerza de voluntad no dejas de pedir tacos”. Cuando realmente debería de entender que en al prueba y error simplemente tenía que decirme: “pararse a las 5am no funcionó, probemos otra cosa, ir al gimnasio diario no está sucediendo, probemos otra cosa, sigues pidiendo tacos, probemos otra cosa”. Y así comencé esta búsqueda que aún no termina de encontrar el balance en todas las áreas de mi vida.


Lo que si ha cambiado drásticamente es mi estado mental, mi estado de ánimo, y el cómo me hablo a mi mismo. He logrado construir comportamientos que jamás creí tener, pero tampoco me imaginaba cuando empecé que así se vería mi día a día alineado con mis metas.


La fuerza de voluntad y la disciplina por supuesto que existen, pero por encima de ellas está la metodología, está la planeación, está el diseño y está la exploración. A la fecha no me gusta escuchar que la gente diga que es disciplinada o que no tiene fuerza de voluntad. Todos somos disciplinados con algo, y a veces la motivación no viene de fuerza de voluntad, viene de factores externos como un compromiso, un ser querido, o un jefe o jefa. Así que te invito a que le restes importancia a esos elementos en cualquier hábito que estés construyendo, y te permitas verlo desde un punto de vista técnico, metódico y experimental.

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